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Pasamos de Rosa Luxemburgo a Margarita Zavala



Luis Enrique Ortiz


La amplia gama de la izquierda y el centro político de éste país, entregaron a lo pendejo la bandera histórica del feminismo.


Pasamos de Rosa Luxemburgo a Margarita Zavala o su equivalente en el PRI.


Resulta ahora, que la misoginia en pleno, dirige, orienta y determina la intensidad del movimiento por la igualdad ¡OMG!


El paro convocado para el 9 de marzo, debió ser apoyado desde sus inicios, por la izquierda y por el partido del presidente, en el entendido que el movimiento no era contra AMLO ni contra la Cuarta Transformación o lo que sea que eso signifique, sino contra el machismo y ahí no hubiera habido problema, porque contrario a Peña, el presidente López Obrador, no es machista y viene de una larga tradición de lucha en favor de lo derechos civiles.


AMLO nunca los mandaría con la Señora de la casa, para responder un cuestionamiento, por ejemplo, a eso me refiero.


El caso es que ningún estratega morenista observó lo obvio, mucho menos se preparó para sus consecuencias.


Lo obvio, era que el hilo del renovado hartazgo social se estaba ya rompiendo de varias de sus fibras, una de ellas la seguridad pública y particularmente el tema de los feminicidios, maltratos, violaciones y desapariciones cotidianas de mujeres.


La derecha y los medios de la derecha han logrado orientar el coraje e indignación por los casos cada vez más atroces, de tortura y muerte de mujeres adultas y niñas como Fátima, contra el presidente, su partido y seguidores, ante la inmovilidad o muy lenta respuesta de éstos.


Se tardaron tanto en entender lo que estaba pasando, que la bandera del feminismo les fue arrebatada de las manos y ni cuenta se dieron, sino hasta dos o tres días más tarde ¡Too late!


La esposa del presidente, quién debería estar al frente de la más grande marcha de mujeres en la historia tal vez del mundo, varió su posición al respecto y finalmente dijo que no comparte la idea de un paro de mujeres el próximo 9 de marzo.


Mujeres de tanta relevancia y del peso social de la señora Beatriz Gutiérrez Müller, como Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación y Camen Aristegui, la más prestigiada periodista mexicana, identificada por sus eficaces producciones e investigaciones sobre la corrupción en el peñismo, dijeron sí al paro, pero no para joder al presidente sino para decir ya basta.


Y es que la matanza y sufrimiento de las mujeres de éste país, sólo por ser mujeres, es poco más que alarmante, no se puede ir por la vida, cumpliendo metas y objetivos, mientras acá, en el terreno de la violencia de género las cosas empeoran.


El propio presidente debió convocar a una marcha el 9 de marzo, contra el machismo y sus múltiples manifestaciones, pero alguien en las altas esferas del poder, recomendó ponerse de espaldas al encordado del sufrido "ring" de la política actual.


El caso es que la derecha avanza, no tarda Xochitl Gálvez en juntar a todos los grupos en pro de la despenalización de las drogas, para fumarse un churro con ellos al pie del Ángel de la Independencia, rolando la chora con intelectuales de izquierda, artistas y hasta con Fernando Belaunzarán Méndez´.

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