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MORENA, ¿el partido que AMLO necesita?



Luis Enrique Ortiz


El partido que el presidente necesita lo está dejando de ser MORENA a una velocidad impresionante.


El trabajo de éste Movimiento de Regeneración Nacional, innegablemente básico en el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018, se torna a veces en lastre para la Cuarta Transformación y el cambio de régimen que le urge al país.


Un congreso nacional convocado fuera de toda facultad y plazo legal, da cuenta de la fuerza que tiene un grupo entorno al cual se aglutinan simpatizantes de Bertha Luján, que se auto proclaman parte de la Esperanza de México.

De qué manera un gobierno de MORENA va a exigir el pago de contribuciones o el cumplimiento de la Ley, si facciones de su propio partido no se conducen dentro del marco estatutario sino fuera de él?


Qué reformas al Estatuto pueden ser legal o moralmente válidas, sin son producto de un Congreso ilegal y hasta inmoral, porque abona al desorden, con comportamientos de oposición pedorra, cuando ya son gobierno, pero no se han dado cuenta?


Es tanta la falta de institucionalidad, que muchos presidentes estatales ni siquiera han salido a desmentir una convocatoria apócrifa, abonando a la confusión pública de lo que pasa en MORENA.


La falta de institucionalidad y apego a la ley, no es precisamente lo que proclama AMLO cada vez que se para frente a las cámaras de Youtube. Incluso mandó modificar el marco legal para castigar como delito grave el fraude electoral.


Qué bueno que su proceso de elección interna fue declarado nulo, por la justicia electoral, si no, más de un amorenado mapache estaría ya en fresco bote, sin derecho a fianza. Una vez más, gracias a la intromisión del Estado se salvó el partido del presidente.


Pero pues no quisieron la encuesta y ahora la propia existencia de MORENA cuelga de un hilo legal, muy delgado y rasgado.


Alí Babá y sus compas en Abelandía


No es casual que a Martín Gerardo Murrieta le hayan dado gasparin la semana pasada, como representante de MORENA ante el Instituto Estatal Electoral.


El presidente de ese partido, Jacobo Mendoza, le impuso la dolorosa lejanía de una pizcachita del presupuesto. No le valió a Murrieta declararse abiertamente seguidor de Yeidckol Polevnsky. Adiós varo.


En MORENA, como en todo partido de izquierda que respete los derechos del libre pensamiento, es prerrogativa de cada quien tener como pre candidato a quien más le guste, pero no sé si eso aplica para casos en que soy moreno pero le voy un gallo del partido al que se supone que queremos eliminar. No sé, se me hace que algo no cuadra.


Hace meses que Martín Gerardo salió del closet político y anunció, junto con un grupo de morenistas que no están afiliados, que su gallo para la gubernatura, es el priista Ernesto “El Borrego” Gándara, quien está aliado con los Bours y Abel Murrieta desde tiempos inmemoriales, éste último por cierto abogado de los Lebaron de Bavispe.


No sería motivo de mayor comentario el asunto, si no fuera porque el domingo se le preguntó a Alfonso Durazo, su opinión sobre una fiesta anual llamada Abelandia, donde se reúnen en el Sur de Sonora lo más granado del comité de campaña del Borrego y a la que asistió Gerardo Murrieta.


“Es una cueva de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones”, habría dicho el secretario de Seguridad Pública, por cierto precandidato casi de consenso, de Morena en Sonora para gobernador.


Uno de los episodios que más le han movido el tapete a Durazo Montaño, es la masacre contra los Lebaron a fines de 2019. De cuyos deudos, Abel Murrieta es abogado.


Se imaginan la detención de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones en tierra sonorense?

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