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La Lilyfobia es violencia de género

La morra es mocha, qué querían, es de Hermosillo, donde una de cada dos mujeres que viven ahí además de católicas practicantes están en contra de la interrupción del embarazo, incluso producto de una violación.


Existen muchas y muchos en MORENA que representan -y muy dignamente- la exigencia del pleno ejercicio de todos los derechos para todos, matrimonios igualitarios, despenalización de drogas y del aborto.


Lily no, ella representa al otro 50% de la población, de mayores ingresos probablemente, pero que, pese a sus raíces profundamente panistas (de la población no de Lily), fortalecieron la carrera presidencial de AMLO en Sonora, incluso metiéndole un corto varo, diría un amigo chilango.


Andrés Manuel mismo ha evitado el tema del aborto, cada vez que puede y cuando no puede aplica la ley del jefe, prerrogativa exclusiva de un jefe.


Pero Lily no tiene necesidad de cuidar ningún capital político, pues ella misma se descarta para aspirar a gobernar el estado, abiertamente rechaza lo que ella llama legalización del aborto, como si hacerlo obligara a todas las mujeres a abortar.


Pero espérenme, antes que nada, permítanme aclarar que Lily no me conoce ni pretendo que lo haga, en mi vida la he visto en persona, pero sé más de su vida que de la de mis vecinos, porque nos la ha ido contando a cuadro día tras día desde hace más de 30 años, algo se va quedando.


Aquí la cosa es de ejercicio de libertades y Lily goza de un estado de excepción como senadora, que le da el doble derecho de decir lo que quiera donde se le pegue su chingada gana, lo garantiza la Constitución y lo refrenda su condición de senadora electa por amplia mayoría, cuyas opiniones dice la ley, son inatacables y eso es precisamente el fuero.


A mi su forma de ser no me late, se me hace que le pone muchos champiñones al dogo, pero es su derecho de expresar lo que le de su gana, la intolerancia hacia esta condición es inaceptable.


Además representa a miles de mujeres que piensan igual que ella.


A mi me parece que la morra está equivocada o “le falta ver más box” en algunos asuntos, pero eso no le quita el derecho sagrado de expresión, así la linchen sus compañeros de partido y allende las oficinas tenebrosas del poder.


Otra cosa que no se debe perder de vista es que la reportera, hoy senadora, es la única morenista que de manera insistente ha clamado que se aclaren los actos de corrupción en administraciones pasadas.


Al parecer eso no le parece ni a la gobernadora y mucho menos a la presidenta municipal.

En un caso está el asunto de la Estafa Maestra sucedida recientemente y que involucra –entre otros- a Telemax; por el otro lado, las investigaciones de la corrupción del Maloro se podrían salir de control y conducir a Alejandro López Caballero, con temas –como botón de muestra- de recursos que nunca llegaron a la rehabilitación de La Sauceda.


Lily no representa mi forma liberal de pensar, pero me da tranquilidad espiritual que la mocha senadora, tenga la decente insistencia de pretender hacer justicia y tal vez la ilusa pretensión de que se regrese lo robado.


Ese debería ser el tema, que se limpien las escaleras desde donde se pueda, la corrupción tiene postrado al estado, pero en lugar de eso, muchos morenos se van con la finta y agarran a la recién casada como piñata navideña.


A la morra le están linchando desde los órganos de justicia interna de MORENA y eso se las pone en la mesa de las enemigas políticas para que la destacen y hagan carnitas con ella: trompa, buche y nenepil.


Cuándo venga el tema del pleno ejercicio de los derechos humanos, nos pegamos "un trence" con ella, ahorita es la unica voz que clama en el desierto contra la corrupción de priistas y panistas.


Ninguna mujer va a salir a defender a Lily?


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