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¿Era necesario la disculpa o fue un deslinde?

Actualizado: 24 de dic de 2019



Luis Enrique Ortiz


Por muy lógico que haya sonado el consejo, de que deslindarse de la presidenta municipal es buena idea, no era necesario hacerlo pues la lógica y la prudencia no siempre van de la mano.


Nadar de a muertito era mejor que apresurarse a decir que nunca estuvo en la fiesta, por el cuarto piso de Célida López, el secretario de Seguridad Alfonso Durazo.


Como todo hoy en la vida, circuló la versión en redes sociales de que Durazo Montaño estuvo presente y cantó las mañanitas a la alcaldesa, el mero 21 de diciembre, la noche más larga del año, gracias a que ese día ocurrió el solsticio de invierno.


Y es que la agenda de Durazo no es así como para andar de fiesta en fiesta, como se estila en la política local.


Pero de seguro, la apretada agenda le da el doble propósito al de Bavispe, de disculparse con la cumpleañera y con el creciente grupo de morenos que empiezan a tomar distancia de la primera edil del cabildo de Hermosillo.


La disculpa en corto era más que suficiente, pero hacerlo en público lleva una doble intencionalidad que huele a deslinde.


Hablando de deslindes, el que le anda sacando la vuelta a la diputada Wendy Briceño, es su acelerado delfín Guillermo Díaz, quien anda haciendo amarres políticos sin su permiso con el joven abogado Adolfo Salazar Razo, quien placeó fotos en redes abrazados ambos dos en unitario júbilo de partido.


Su condición de no consejero reelecto y el muy buen respaldo político de la diputada Briceño Zuloaga, le daban al ex titular del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, posibilidades legales de ser presidente de MORENA en Sonora, pero la defecó por sus ansias de novillero y su inexperto perfil para los altos vuelos.


A menos que haya una reforma estatutaria, que créanme no la habrá en ese sentido, para quitar los candados que impiden ser presidentes a quienes ya se reeligieron una vez como consejeros estatales, personalidades como el propio Salazar Razo, María Jesús Delgado Gaxiola, Julio César Navarro o Armando Moreno, no podrán ser electos para la presidencia estatal en 2020.


El punto no es si es recurrible, impugnable, justo, legal, moral, intervencionista u lo que sea, sino que es una resolución de Trife y contra esa base por bolas no hay defensa.


Al parecer el que se perfila para la presidencia de Morena sin trabas legales es el propio presidente del Consejo Estatal, el diputado federal Javier Lamarque Cano, quien declinó dar declaraciones para este breve espacio, respecto a las resoluciones de la sesión de ese órgano que se realizó el pasado 21 de diciembre ¡El día del cumple de Célida!


Un consejero estatal nos dijo fuera de libreta que hubo dos acuerdos principales: Uno, Solicitar al CEN de Morena la celebración del VI Congreso Nacional Extraordinario, para fines de febrero próximo. Se ve difícil porque se requiere que lo soliciten 22 estados y apenas, con Sonora van 6, según el propio Lamarque citado por la fuente.


El otro tema es el largo agarre que tuvieron casi todos los consejeros con la tesorera Alma Limón, de quién dicen se gasta la lana del Partido con criterios y orientaciones personalistas, tomando atribuciones que no le corresponden y lo que resulte.


Pues resulta que por múltiples irregularidades, imprecaciones, omisiones, carencia de sustento documental y justificación dudosa, en votación unánime le rechazaron el informe financiero, mismo que deberá presentar de nuevo a más tardar en marzo, previo análisis con todos los consejeros y dar tiempo a posibles observaciones adicionales.


Alma Limón, quién tiene más enemigos que Trump, podría ser el hilo más delgado por donde se reviente la reata de Morena en Sonora.


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