Buscar
  • El breve espacio

El doble beneficio de hacer composta casera

Luis Enrique Ortiz


Estamos impulsando una nueva experiencia familiar y social que nos encantaría nos ayudasen a compartir con sus seres queridos, los frutos de la misma.

La idea es multiplicar los huertos familiares y de traspatio, mediante procedimientos que nos ayuden además a resolver otros problemas como el de la disposición final de residuos.

En Hermosillo se generan a diario 400 toneladas de desechos de cocina, los cuales en más de un 95% no son sujetos de ningún proceso de reutilización.

Durante su descomposición, la materia orgánica genera productos y subproductos como bióxido de carbono y metano, los dos principales gases de efecto invernadero. Tal vez esa parte deba ser inevitable, la de la expulsión de gases no respirables.

Sin embargo, provoca otras consecuencias como malos olores, fauna nociva, focos de infecciones e incendios en los basureros -debido al metano- que incrementa notablemente la polución en el aire de las ciudades que no separan ni reutilizan sus residuos, tal es el caso de Hermosillo.

No importa cuántos árboles hayas plantado, colillas de cigarro evitado que llegasen al mar o a cuántos perros callejeros alimentes, tu alma ambientalista estará vacía si no reutilizas tus desechos de cocina, al menos.

La descomposición aeróbica de la materia, nos permitirá transformar cáscaras de papa, carteras de huevo, restos de café o los frijoles que se quemaron, en sustrato rico en nutrientes apto, listo y dispuesto para ser aprovechada en nutrición vegetal.

Para su óptimo desarrollo, las plantas ocupan no sólo sol, agua y aire, requieren compuestos nitrogenados, ricos en potasio o fósforo y con cantidades alrededor de una docena de minerales conocidos como micro nutrientes, entre otros elementos como sodio, calcio o magnesio.

Pero no deben sólo estar presentes en el sustrato que resulta del proceso de compostaje, sino que deben ser altamente solubles, como un suero para las plantas.

Los suelos de la región central de Sonora pueden ser muy pobres en nutrientes, con poca retención de humedad, problemas de drenaje.

Para tener plantas bien nutridas y sanas, es necesario enriquecer o mejorar nuestro suelo, no sólo para dar sustento a la planta sujeta del cultivo, sino para que tenga condiciones óptimas de desarrollo radicular y su respectiva microbiología, que a la vez sea suficiente para sustentar el ciclo completo de la planta.

Mediante un proceso sencillo, pero ciertamente al que se le debe dedicar tiempo, constancia y algunas pocas lecturas y tutoriales, se puede transformar los residuos de cocina en nuestro propio patio, en abono fértil que mejore, enriquezca y redefina el suelo, que nos permita cultivar plantas distintas al ecosistema semi desértico original.

Debería ser una política pública hacerlo masivamente, por supuesto, pero hasta la fecha es poco lo que a nivel local se hace al respecto, pero eso no implica no podamos hacerlo de manera individual o familiar.


Compostar o compostear (es un anglicismo), tiene al menos dos grandes beneficios: nos enseña a separar residuos evitando que llegue “basura” orgánica a los tiraderos, pero además nos da la posibilidad de tener suelo fértil que nos ayude en la producción de huertos y jardines más sustentables y sanos.


Mediante el compostaje capturamos una parte importante del carbono y lo podemos fijar al suelo, evitando que llegue a la atmósfera y también podemos contribuir a que el metado generado por la descomposición, no se acumule en los basureros causando incedios de cuyos gases tóxicos casi nadie se escapa de respirar.


Los gobiernos que no son encabezados o dirigidos por ambientalistas, no le dan suficiente importancia al tema. Haz lo tuyo y reutiliza tus desechos orgánicos.

17 vistas

©2019 por El breve espacio. Creada con Wix.com