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El breve espacio, columna

Actualizado: abr 24


  • La tasa de letalidad

  • La Comisión de Salud del Congreso

  • Buenos cambios en la Sedatu

Luis Enrique Ortiz

Hay compañeros con muy sólida formación académica, quienes insisten en que la alta tasa de letalidad en México, se debe principalmente a un problema de medición lo cual considero una “remerenda babada”, citando al clásico de clásicos.


Nuestro país contabiliza 970 muertos de 10,544 casos acumulados de Covid-19. El cociente del primero entre el segundo nos da la tasa de letalidad, que en este caso es de 9.2%, con datos al 22 de abril por la tarde.


Ese porcentaje es cada vez más cercano al de España, segundo país con más casos de la pandemia con 213 mil y más de 22 mil decesos, que han causado el colapso económico del país ibérico, donde se mueren 10.4 españoles de cada 100 enfermos.


“Si se realizasen más pruebas de Covid-19 la tasa de letalidad sería menor”, dicen los expertos en epidemiología voceros y alter ego, de la derecha mexicana. Luego entonces, según ellos, la gente se muere mucho más porque no los miden bien, por tanto, si detectamos más casos se logra la percepción de que hay menos muertos, afirman.


Con este ruin razonamiento, se pretende esconder tras la macabra cifra, a la corrupción y al neoliberalismo, como causantes del estado deplorable en que quedó el sistema de Salud tras 36 años de recortes y saqueos al sector por parte de empresarios coludidos con la clase política, cobijada principalmente en el PRI, el PAN y sus satélites.


Sistema de salud –en ambos casos- incapaz de hacer frente de mejor manera, a situaciones como la actual, que, si bien ha sido sorpresiva para todo el mundo, en sistemas más fuertes y con poblaciones más sanas como Alemania, Inglaterra y Rusia, la tasa de letalidad es mucho más baja, al margen del número de pruebas que se realicen.


Rusia tiene más de 60 mil casos y menos de mil muertos, en tanto México con la sexta parte de enfermos, tiene casi mil muertos. En el caso doméstico, todos los muertos tenían hipertensión, diabetes y obesidad, principalmente.


España y México no sólo tienen el común denominador de haber vivido procesos acelerados de privatización y desmantelamiento de sus sistemas de salud, durante la larga noche del neoliberalismo en el poder, sino que nuestro país tiene el antecedente de haber vivido una profunda corrupción en el tema de los dineros destinados a la salud pública, la cual incluso llevó a la cárcel a ex gobernadores como Andrés Granier, de Tabasco.


Privatización y corrupción, con un número creciente de casos, provocaron el colapso del sistema de atención del Estado ante el Covid-19, en España y, ambos, están a punto de hacer lo mismo en México, si la gente no se queda en su casa para aislar al virus SARS-Cov 2 y detener la expansión del contagio comunitario.


El resultado de corrupción y neoliberalismo, es un sistema de salud incapaz de hacer frente a un desbordamiento de número de casos como ha ocurrido en casi toda Europa y Estados Unidos. Con la actual tasa, si México llega a los cien mil casos –cosa que es posible tal vez a mediados de mayo- estaremos hablando de más de 9 mil muertos, la tercera parte en la Ciudad de México.


Además de la corrupción y el neoliberalismo -que provocaron al achicamiento en la cantidad y calidad del sistema de sanidad pública, lo que significa menos camas, equipo, médicos y enfermeras, tras 36 años de desatención a la parte preventiva- México tiene 24 millones de personas con hipertensión, más de 12 millones de diabéticos y se disputa el primer lugar mundial en obesidad con Estados Unidos.


Al margen de si se está midiendo o no correctamente la incidencia de Covid-19, las estadísticas generadas en tiempo real, nos dicen que las personas con hipertensión, diabetes y obesidad son más propensas a morir de la trombosis que genera en el sistema circulatorio el SARS-Cov 2 o, conocido inicialmente tan sólo como “el coronavirus”.


Las dos terceras partes de los mexicanos padecemos algún tipo de comorbilidad incluyendo cáncer, insuficiencia renal, sida, epoc y una docena adicional de enfermedades crónico degenerativas. Suban o no los casos de Covid-19 producto de una forma más oportuna de medición, el verdadero termómetro de la pandemia en el país, serán los muertos y los factores de riesgo asociados a ellos.


Parte de la tragedia nacional, tiene su origen en la alimentación suministrada por la industria del ultra procesados, los agrotóxicos y la comida rápida, que crecieron de manera descontrolada desde el gobierno de Miguel de la Madrid a la fecha.


Mala alimentación, corrupción, neoliberalismo produjeron millones de hipertensos, diabéticos y obesos con cáncer, insuficiencia renal o Epoc. Ningún sistema de salud está preparado para enfrentar una embestida epidemiológica como la que ha causado SARS-Cov 2, el de México menos y ese debería ser el tema, pero sin duda le es incómodo a más de uno.


La Comisión de Salud del Congreso



Casi de manera unánime, las diputadas y diputados locales, de la comisión de Salud, que sesionaron el pasado miércoles en esta capital, fustigaron a la industria minera asentada en el estado, azuzados por Carlos Navarrete, del PES, tanto Diana Platt de MORENA y Filemón Ortega Quinto del PT, se lanzaron sobre la actividad extractiva exigiendo su cierre inmediato, pues según juicio sumario de consenso, no se trata de una actividad prioritaria.

La jacobina posición que envidiaría José Fouché, contrasta con la que casi todos los diputados y diputadas de la coalición Juntos Haremos Historia, mostraron el 26 de septiembre del año pasado, cuando votaron en contra de exigir la salida de empresas mineras de Áreas Naturales Protegidas. Incluso Ortega Quinto, argumentó en su momento que las extractoras asentadas en ANP en el municipio de Álamos, no podían ser cerradas debido a que generan muchos empleos. Aquí la economía le ganó al medio ambiente. Empleo contra degradación ambiental.


Lo peor de todo, es que parte del discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador, ante las empresas mineras, es que no dañen el medio ambiente, la paradoja es que las explotaciones están asentadas en Áreas Naturales Protegidas, incluso en área núcleo.

Buenos cambios en la Sedatu


Por fin alguien con perfil 4T en la SEDATU de Sonora. Martín Vélez de la Rocha es ingeniero químico, pequeño empresario, muy honesto y capaz. E s el nuevo encargado de la oficina de la SEDATU en Sonora.


Nació en Ciudad Obregón, miembro de una familia completa de luchadores de izquierda, sindicalistas, defensores de la gratuidad de la educación y religiosamente ateos, casi todos. Tiene una singular capacidad de análisis y no tiene cola que le pisen y tal vez su único pecado grave, sea ser amigo de Jorge Taddei Bringas, su ex contrincante en la época del PSUM y súper delegado venido a menos en la entidad.

Vélez de la Rocha fundó, junto con otros 30 estudiantes, el Comité Pro de Casa de Estudiantes de la Unison en Hermosillo, el día del centenario de la muerte de Carlos Marx, a principios de los años ochenta en marzo. Militó un tiempo en el PRD, dirigiendo más de una vez el órgano electoral interno. Es fundador de MORENA y profundamente institucional.


Tiene una decena de patentes científicas o sea que no es como decimos en el Sur de Sonora, ningún pendejo.


Bienvenida la imaginación al poder.

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